Quizás alguno de vosotros haya notado -o quizás no, eso nunca se sabe- que Lectures al Jardí lleva bastante tiempo en silencio. La última lectura pública fue el pasado mes de abril y no ha habido ni lectura de verano (la de final de curso), ni lectura de otoño (la que inicia nuestra temporada). El motivo de esta inactividad son las dificultades de compaginar este proyecto con mi trabajo de consultora de comunicación en una agencia de Barcelona. Después de darle muchas vueltas la realidad se ha impuesto a mis deseos de continuar y debo aparcar temporalmente el proyecto de Lectures al Jardí.

La idea de Rosa Sala de organizar una lectura pública en la que unos autores compartieran con el público un fragmento de la novela que estaban escribiendo surgió de manera casi casual. Al organizarla pensamos que sería una lectura única de verano y nos sorprendió gratamente su buena acogida. Pronto nos dimos cuenta de que los autores sentían la necesidad de compartir aquello en lo que invertían tantas horas, y que también a los lectores les interesaba no sólo el resultado, sino el proceso de escritura. Lo que tenía que ser una única lectura fue creciendo y finalmente continué yo sola trabajando en un proyecto que me apasionó porque me descubrió todo un mundo.

Al iniciar Lectures al Jardí llevaba unos años apartada del mundo de la edición, y me encontré con un escenario absolutamente cambiado, las reglas del juego ya nada tenían que ver con las de la edición como las habíamos conocido hasta ahora. También me di cuenta que algunos autores se sentían perdidos en este nuevo paradigma, lo que me gusta llamar el síndrome del escritor desconcertado. Lógicamente, los autores lo que quieren es escribir, y como si esto no fuera poco si se tiene que compatibilizar con una familia y un trabajo, de repente se ven abocados a saber de redes sociales, autopublicación, visibilidad, etc. Por eso Lectures al Jardí se convirtió en una iniciativa para apoyar y dar visibilidad a los autores que participaban en las lecturas, a través de la difusión de su intervención en Facebook, twitter, PinterestYoutube, o el canal de ivoox en el que tenían la oportunidad de subir el fragmento de la novela que habían compartido en público. También se creó, con la colaboración de Factoria de Lletres, el premio al fragmento más prometedor de la temporada.

                                                                                                   

Elisenda Solsona
La ganadora de la primera edición del Premio Lectures al Jardí, Elisenda Solsona

Visita el perfil de Lectures al Jardi de Pinterest.

Esa mismas ganas de apoyar a los autores me llevó a organizar monográficos que aportaran conocimientos muy concretos en un par de horas, conocimientos que les permitieran desenvolverse mejor en el sector del libro. Para ello conté con verdaderas cracks como Roser Herrera, Neus Arqués, Maria Cardona o Mariana Eguaras. Varias instituciones se interesaron para que fuera yo quien diera esas charlas e intenté compartir lo mucho o poco que sé de este sector. Las consultas que me hacían los autores me llevaron también a ofrecer servicios de consultoría para escritores.

En resumen, “la criatura” fue creciendo, pero se cruzó en mi camino otro proyecto profesional que en principio tenía que ocuparme pocas horas al día, pero que ha llegado a absorberme de una manera que en estos momentos y de manera temporal me obliga a dejar a un lado por un tiempo Lectures al Jardí. Insisto en la idea de que me gustaría que esta retirada fuera temporal y solo de la organización de actividades, ya que seguiré participando en las redes y espero pronto retomar este proyecto.

Es posible que suene a tópico, pero Lectures al Jardí sólo me ha aportado cosas positivas: una nueva perspectiva del sector editorial, la posibilidad de participar en este momento tan apasionante de cambio de paradigma, ver de cerca la labor tan buena que hacen las escuelas de escritura creativa, y, sobre todo, conocer a gente fantástica que han sido verdaderos compañeros de viaje y con los que pienso seguir discutiendo sobre el sector editorial con una copa de vino en las manos.

No quiero finalizar este post sin agradecer a Jiwar y a la Biblioteca Bonnemaison su apoyo al acogernos para realizar las lecturas, a los que habéis asistido a los actos y, sobre todo, a todos los autores que han participado por su generosidad infinita. Sin ellos nunca hubiera tenido sentido Lectures al Jardí.

¡Hasta muy pronto!

Rosa

 

Hasta pronto

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