Iniciamos con este post la temporada 2014-2015 de Lectures al Jardí, la tercera de nuestra pequeña pero intensa historia.

Pero antes de de contaros todos los planes para este nuevo año, me gustaría explicaros cómo acabó la temporada pasada, una temporada en la que LaJ ha organizado monográficos, siempre enfocados a daros soluciones prácticas a aquellos que estáis en el mundo de la escritura, ha tenido presencia en calidad de invitado en diversos actos del sector más vanguardista de la edición, ha comenzado a ofrecer servicios de consultoría, y, por supuesto, ha continuado celebrando las sesiones que dieron origen a toda esta historia.

Pues bien, con una de estas sesiones se cerró la temporada 2013-2014, la que celebraba el segundo aniversario de LaJ y que volvió a tener como escenario el jardín de Jiwar, donde Mireia Estrada, su directora, se encargó de recibirnos y darnos la bienvenida a todos.

Jiwar Lectures al Jardí
Mireia Estrada, directora de Jiwar
Lectures al Jardí en el jardín de Jiwar
En el jardín de Jiwar

Dominique Lehner fue la autora que inició esta VIII sesión, leyéndonos un fragmento de La noia de l’avinguda Salvador Dalí, una novela negra en la que el sargento Pep Alonso y su compañera Kim Hoff deberán investigar el asesinato de una joven. Lo más curioso de la lectura de Dominique es que ya en el fragmento que nos leyó mostraba al asesino. Interesante, porque con ello averiguamos que su novela no es la clásica en la que el detective reúne a todos los sospechosos y descubre al asesino. ¿Por dónde irá su novela? ¿Qué caminos seguirá? Quizás la respuesta deberemos buscarla en la novela negra nórdica, que según nos confesó en el debate es una verdadera seguidora. Tendremos que seguir a Dominique y si queremos saber más cosas sobre el horrible asesinato de la chica y qué ha motivado al asesino.

dominique lehner y lectures al jardí
Dominique Lehner leyendo

La segunda autora que compartió un fragmento de la novela que está escribiendo fue Carmen Elvira. Carmen nos conmovió a todos con la historia de  «La nena», una historia de malos tratos que pasan de madres a hijas y una protagonista que, al final comprende por qué ha aguantado tanto tu madre, llevándola esa misma comprensión a tomar la decisión que justamente su madre nunca tomó: marcharse.

Durante el debate las preguntas a Carmen giraron alrededor de cómo su experiencia personal como trabajadora social y las durísimas realidades con las que se enfrenta cada día pueden influir en la novela. Es prácticamente inevitable que sea así. Otra de las cuestiones se refería a lo cerrado del texto. Carmen nos contó que en principio lo que nos leyó era un relato, pero al concluirlo sintió la necesidad de proseguir. ¿Cómo? En un principio se planteó convertir esa historia inicial en una novela, pero finalmente optó porque fuera el inicio de una novela, que seguirá con las peripecias de esta joven madre, sin nombre, después de cerrar la puerta y huir de casa de su maltratador con su nena en brazos.

carmen elvira lectures al jardí
Carmen Elvira leyendo «La nena»

Las tablas de actriz de Beatriz Peñas salieron a relucir cuando nos «interpretó» su fragmento de La aguja. Un fragmento que giraba alrededor de un objeto misterioso por el que fue preguntada Beatriz reiteradamente durante el coloquio, aunque no nos quiso desvelar de qué se trataba. Hizo bien, el escritor debe mostrar sus cartas cuando lo cree oportuno y quizás hayamos incentivado a alguno de los espectadores a comprar el libro, cuando lo termine y lo publique, y descubrir qué es. Lo que sí nos explicó Beatriz durante el debate es que ese objeto misterioso no es ni mucho menos el centro de la novela y que a la mitad de la misma ya se descubre el misterio, al menos ese misterio. El hilo conductor es, como el nombre de la novela indica, una aguja para el pelo que une a tres mujeres y a sus historias a lo largo del tiempo.

Beatriz Peñas Lectures al Jardí
Beatriz Peñas en medio de su interpretación

Al finalizar la sesión una niña, que había asistido a la sesión con su familia, me comentó que parecía una boda: una pequeña carpa, las protagonistas, la maestra de ceremonias, un público atento a lo que ocurre y un pequeño «banquete» final. Después de reirme por la ocurrencia comprendí lo que quería decir la niña y pensé que tenía razón, porque la puesta en escena de Lectures al Jardí tiene algo de ceremonia en la que todos celebramos el placer de leer, compartimos las visicitudes de los autores cuando todavía están en medio de la batalla, charlamos de todo, brindamos y seguimos charlando. Un plan magnífico para pasar la tarde ¿no os dan ganas de venir la próxima vez? 🙂

lectures al jardí publico
Así se veíamos nosotras al público
Lectures al Jardí: inicio de temporada – final de temporada

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